El flamenco es a veces inaccesible. Se dice y es verdad que el verdadero flamenco, el auténtico no se da en un teatro, sino en las casas, en las peñas, alrededor de un fuego… se forja y se disfruta en familia, entre flamencos… El duende: la magia surge en momentos de intimidad…

Sin embargo, hoy en día se estudia y se le da el valor que merece… y se transforma… como ente vivo que es…

Pero una vez nació y se creó de la misma entraña… sin estudios… sólo expresando la emoción… y esto es una verdad indiscutible…

Nació para expresar emociones del mismo pueblo… de alegría y de pena… de celebración y de duelo…

E incluso hoy el niño y el anciano lo cantan y bailan desde dentro, sin estudios…

Porque el flamenco es el lenguaje del alma…

El flamenco preserva valores perdidos: la familia, el respeto a los mayores, la tradición, la libertad, la tierra, la música…

Muchas veces llevamos ritmos de vida frenéticos que nos hacen olvidar lo esencial de la vida y el Flamenco nos transporta a eso… a lo importante…

Esto no es una visión romántica del Flamenco. Simplemente es reconocer el valor y la belleza de las cosas desde su origen, su esencia…

Yo no he vivido momentos de más magia que entre flamencos…

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